No sabría explicar,
ese miedo que me ronda
porque cada nuevo día,
de repente se transforma.
de repente se transforma.
De repente, es el presagio
de algo oscuro por venir,
de repente es la certeza
de algo oscuro que está en mí.
Por instantes, ya no es malo,
solo atisbo esa flor,
que está creciendo poco a poco,
en el jardín del dolor.
Es el miedo a conservarla
y a impregnarme de su olor,
de cuidarla como nunca,
de regar la con mi amor.
Es el miedo a que marchite
y el saber que pasará,
pues no hay rosa que no grite
sin manchar la eternidad.
Es el miedo de su huella,
que en mi alma quedará,
es el miedo de sus sombras
y sus ansias de volar.
Es un miedo en las pestañas,
que se esconde tras de mí,
es un miedo en las entrañas,
que no puedo resistir...
Vuela al aire el deseo
más marchito que hay en mí,
vuela al aire el desenfreno
por dejarla ir...

